Arqueología

ESCIFO (SKYPHOS) ITALOGRIEGOÁNFORA ROMANA BELTRÁN IIBDIANA CAZADORA

La colección arqueológica del Museo, que comprende ochocientas cincuenta piezas, representa todas las etapas prehistóricas e históricas hasta la Edad Moderna, con especial atención a las culturas atlánticas y mediterráneas, englobando diferentes soportes materiales, tanto orgánicos como inorgánicos. Hay que puntualizar que don Enrique de Aguilera depositó el fruto de sus excavaciones arqueológicas y paleontológicas en el Museo Arqueológico Nacional y Museo Nacional de Ciencias Naturales, y por tanto las colecciones arqueológicas custodiadas por el Museo son fruto del coleccionismo y en algunas ocasiones, de regalos personales. Todas estas colecciones son actualmente objeto de un profundo estudio y revisión científica.


De época prehistórica destacan los conjuntos líticos sobre lámina de Aspe (Alicante), las hachas talladas de Dinamarca y las pulimentadas de los yacimientos palafíticos de Neuchâtel, Viene y Schaffis (Suiza). 


Dentro de la Edad del Bronce, la colección presenta diferentes objetos de uso personal, vinculados tanto al ajuar doméstico como a la indumentaria o al armamento. Destacan las cerámicas campaniformes tipo Ciempozuelos, algunas procedentes del mismo yacimiento que le dio nombre, cuya segunda campaña de excavación se debe gracias a la prestación económica de Enrique de Aguilera y Gamboa. Entre los demás objetos metálicos, elaborados en cobre arsenicado y bronce, destacan varias puntas tipo Palmela y una espada pistiliforme procedente de Alhama de Aragón (Zaragoza).


La cultura ibérica está representada por varios ejemplares de espadas, lanzas y falcatas con decoración damasquinada en cobre y plata, procedentes de la necrópolis de Íllora (Granada), junto a objetos de ajuar cerámicos y metálico de este yacimiento y de Calaceite (Teruel). Del mismo periodo histórico, la cultura etrusca también se muestra en la colección mediante pequeños exvotos y un lécito decorado con la técnica griega de figuras negras.


La arqueología egipcia está representada a través de varios ushebtis y amuletos de fayenza, figuras de bronce y alabastrones; pero el grueso de la colección son las antigüedades griegas y romanas: pequeños vasos de figuras negras, rojas y de barniz negro de Corinto, Ática y Magna Grecia, junto a tanagras y una máscara de colgar de época griega; y pequeños exvotos, lucernas, ungüentarios de vidrio, ánforas, material latericio imperial, bustos y esculturas de época romana, entre las que destaca una "Diana cazadora" procedente de Clunia (Peñalba de Castro, Burgos).


De época tardoantigua son algunos objetos metálicos relacionados con la indumentaria y el adorno personal, así como varias ampollas egipcias de peregrino y una lápida de las catacumbas de Calixto (Roma); continuando con piezas islámicas de cerámica, metal y textil, para concluir con las cristiano-medievales representadas, principalmente, por una extensa colección de pinjantes y un fragmento de fuste y capitel de la iglesia astur de San Miguel de Lillo.

ESCIFO (SKYPHOS) ITALOGRIEGO

ESCIFO (SKYPHOS) ITALOGRIEGO

Mediados s. IV a.C.

Arcilla, barniz antiguo

Técnica de figuras rojas

18 x 32,2 cm. (Al. x An. máx.). D. boca: 20,5 cm.; D. base: 12,9 cm.

Lugar de producción: Apulia, Italia (Magna Grecia)

Inv. 00902

Ubicación: Salón Estufa

 

Bibliografía: RECIO MARTÍN, Rebeca C. (e/p): La colección arqueológica del marqués de Cerralbo.  Nuevos datos sobre su procedencia, en R. C. RECIO MARTÍN (ed.): Encuentro Internacional Museos y antigüedades. El coleccionismo europeo a finales del siglo XIX, Museo Cerralbo, Madrid, 26 de septiembre de 2013. Madrid: Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones.

SANZ-PASTOR Y FERNÁNDEZ DE PIÉROLA, Consuelo (1981): Museo Cerralbo. Guías de los museos de España, [Madrid]: Subdirección General de Museos, p. 31, il. p. 32.

VV. AA. (2004): El vaso griego y sus destinos. Museo Arqueológico Nacional, diciembre 2004-febrero 2005. Madrid: Secretaria General Técnica. Subdirección General de Información y Publicaciones, p. 374, nº 154.

 

Catalogación: Paloma Cabrera Bonet y Rebeca C. Recio Martín

 

Recipiente profundo de paredes ovoides, boca engrosada al interior, con labio exvasado de sección triangular, base anular con pie de sección rectangular, y dos asas horizontales y elevadas de sección cilíndrica dispuestas en el borde. Presenta decoración en reserva sobre fondo negro, enmarcada entre banda de ovas bajo el labio, y línea perimetral en la base. Bajo las asas se disponen palmetas acompañadas de tallos vegetales enrollados que enmarcan dos escenas.

La Cara A muestra a un joven Dioniso o representación de difunto en la plenitud de su belleza, desnudo, sosteniendo un tirso dionisiaco con el mismo brazo izquierdo con el que recoge su manto que le sirve de asiento, y saludando a una Nicé alada a su espalda, vestida con peplo ceñido que deja translucir su anatomía, con sus cabellos recogidos en un gorro o sakkós, ofreciendo las cintas funerarias que cuelgan entre ambos personajes.

La Cara B representa al mismo joven Dioniso desnudo y sentado, sosteniendo también un tirso y su manto, que gira su cabeza para contemplar a una Ménade con piel de pantera, danzando mientras se acompaña de un tymphanon o pandero, instrumento del trance dionisiaco, dejando al descubierto sus hombros en el éxtasis y frenesí del baile, perceptible en los pliegues del peplo arremolinados a sus pies. Con la mano derecha recoge y levanta la túnica, gesto característico de las novias para ocultar sus encantos femeninos ante el futuro esposo. Entre ambas figuras, un ritón o cuerno para beber que contiene el vino.

 

Utilizado en el mundo griego como vaso individual para beber en el simposio, en la Magna Grecia, ámbito geográfico donde fue producido, su destino fue principalmente funerario, adquiriendo las escenas representadas un nuevo sentido narrativo. Nicé simboliza la victoria sobre la muerte, la promesa de un mundo paradisiaco a los seguidores del dios. Los iniciados en los misterios de Dioniso participarán del banquete perpetuo, donde el vino provoca el éxtasis en la danza orgiástica, y la danza y la música les permitirá llegar a un nuevo estadio de conciencia y participar de la esencia divina inmortal.

 

Se trata de una de las piezas arqueológicas más apreciada por el marqués de Cerralbo, acompañándole en el retrato, simbolizando con ella su faceta de coleccionista, que le realiza hacia 1903 el joven pintor José Soriano Fort (1873-1937) para la Galería Primeradel Piso Principal de su palacio. Una etiqueta en su base alude a un valor de mercado de 265 francos, indicando que fue adquirido en el comercio de antigüedades por el marqués de Cerralbo en las últimas décadas del siglo XIX, habiendo pertenecido antes a otras colecciones particulares.

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ÁNFORA ROMANA BELTRÁN IIB

ÁNFORA ROMANA BELTRÁN IIB

Último tercio siglo I-II d.C.

Arcilla, desgrasantes

Modelado a torno y a mano

Al.: 118 cm., D. int. boca: 15 cm.; D. máx.: 34,5 cm.; D. cuello: 11 cm.

Lugar de producción: Bética, Hispania

Procedencia: Cabo de Palos (Cartagena, Murcia)

Inv. 00909

Ubicación: Salón Estufa

 

Bibliografía: RECIO MARTÍN, Rebeca C. (e/p): La colección arqueológica del marqués de Cerralbo.  Nuevos datos sobre su procedencia, en R. C. RECIO MARTÍN (ed.): Encuentro Internacional Museos y antigüedades. El coleccionismo europeo a finales del siglo XIX, Museo Cerralbo, Madrid, 26 de septiembre de 2013. Madrid: Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones.

 

Catalogación: Rebeca C. Recio Martín

 

Gran contenedor caracterizado por un cuerpo alargado que se estrecha en un cuello alto con boca de labio exvasado de sección triangular y base  apuntada, que conserva sólo una de las dos asas verticales, de sección ovalada.

Las concreciones marinas de tipo bivalvo adheridas a la superficie tanto exterior como interior demuestran su procedencia marina, corroborándose ésta por una dedicatoria (nº inv. 08765) que acompaña al ánfora y a su pareja (ánfora nº inv. 00910), ilustrada con una vista de Torrevieja por Agustín González en 1894. En la dedicatoria se explica que ambas fueron halladas a 12 millas(algo más de 22 Km.) de Cabo de Palos en dirección Sur, y a 120 brazas de profundidad (222 metros), en el mes de marzo de 1892, por los capitanes de barco Ramón Mateo y Manuel Aracil. Estos las vendieron a Rafael Salas quien, a su vez, las puso a disposición de Francisco Ballester para que, como presidente de la Junta del Partido Tradicionalista de Torrevieja, entregara al marqués de Cerralbo en agradecimiento de su visita a este municipio el 11 de febrero de 1894.Esta variante tipológica de ánfora (Beltrán IIB) es producida en el área gaditana y costa mediterránea de la provincia romana de la Bética para conservar y transportar, por el Mediterráneo, tanto pescados en salazón como una salsa o condimento, también a base de pescado denominada garum; muy cotizada en época romana. Esta producción anfórica se documenta desde época augustea (comienzos del siglo I), aunque se generaliza en época flavia hasta el periodo antonino (último tercio del siglo I y a lo largo del siglo II), momento al que pertenece este ánfora dadas sus características formales que la alejan de los primeros prototipos.

Ambas ánforas, junto a su dedicatoria, son un claro ejemplo del coleccionismo de antigüedades del marqués de Cerralbo que tiene su origen en los obsequios o regalos de simpatizantes y afiliados al Partido Tradicionalista del que él era su máximo representante en España, completando así su colección arqueológica con piezas producidas en la Península Ibérica.

El marqués de Cerralbo colocó ambas ánforas y dedicatoria en el Salón Estufa, una de las dos salas de su residencia dedicadas, casi en exclusividad, al coleccionismo de antigüedades, sobre un trípode de forja para salvar la inestabilidad de su base, tal y como se expone en la actualidad.

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DIANA CAZADORA

DIANA CAZADORA

Original romano del siglo II d.C. / Montaje actual del siglo XIX

Mármol blanco, mármol brocatel y metal

Esculpido, pulido con escofina, ensamblado

Al.: 65 cm., An. máx.: 24,5 cm.; Pr.: 16,5 cm.

Procedencia: Clunia (Peñalba de Castro, Burgos)

Inv. 01937

Ubicación: Galería Tercera

 

Bibliografía: CABRÉ AGUILÓ, Juan (1928): Museo Cerralbo o Museo del Excmo. Sr. Marqués de Cerralbo, D. Enrique de Aguilera y Gamboa. Madrid: Boletín de la Sociedad Españolade Excursiones, p. 16.

GRANADOS ORTEGA, María Ángeles (2006): Guía abreviada. Museo Cerralbo. Planta principal. Madrid: Ministerio de Cultura, p. 67. 

GRANADOS ORTEGA, María Ángeles (2012): Museo Cerralbo. Madrid. Guía breve. Madrid: Subdirección General de Documentación y Publicaciones, pp. 64-65.

NAVASCUÉS BENLLOCH, Pilar de y CONDE DE BEROLDINGEN GEYR, Cristina (2000): Museo Cerralbo. Guías Artísticas Electa. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, p. 51. 

NAVASCUÉS BENLLOCH, Pilar de, JIMÉNEZ SANZ, Carmen y CONDE DE BEROLDINGEN GEYR, Cristina (1996): El marqués de Cerralbo. Madrid: Ministerio de Cultura, p. 40. 

NAVASCUÉS BENLLOCH, Pilar de, JIMÉNEZ SANZ, Carmen y CONDE DE BEROLDINGEN GEYR, Cristina (2007, 2ª ed.): El marqués de Cerralbo. Madrid: Ministerio de Cultura, p. 51. 

RECIO MARTÍN, Rebeca C. (2011): "Deconstruyendo a Diana: una escultura romana en el Museo Cerralbo". XI Coloquio Internacional de Arte Romano Provincial:"Roma y las provincias: modelo y difusión", Mérida, 18-21 de mayo 2009, Museo Nacional de Arte Romano. Mérida, pp. 1081-1085. 

RECIO MARTÍN, Rebeca C. (2008): "Diana cazadora". Del Ebro a Iberia. Museo Ibercaja "Camón Aznar", Espoz y Mina, Zaragoza, 30 de mayo al 28 de septiembre de 2008. Zaragoza: IberCaja, Obra Social y Cultural, pp. 42-43. 

RECIO MARTÍN, Rebeca C. (e/p): La colección arqueológica del marqués de Cerralbo.  Nuevos datos sobre su procedencia, en R. C. RECIO MARTÍN (ed.): Encuentro Internacional Museos y antigüedades. El coleccionismo europeo a finales del siglo XIX, Museo Cerralbo, Madrid, 26 de septiembre de 2013. Madrid: Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones.

SANZ-PASTOR Y FERNÁNDEZ DE PIÉROLA, Consuelo (1981): Museo Cerralbo. Guías de los museos de España, [Madrid]: Subdirección General de Museos, p. 107, il. p. 108.

SANZ-PASTOR Y FERNÁNDEZ DE PIÉROLA, Consuelo (1979): Museo Cerralbo. Madrid: Dirección General de Bellas Artes, pp. 107-108. 

"UN AMIGO DEL ARTE" (1949): "El nuevo Museo Cerralbo", Arte español. Revista de la Sociedad Española de Amigos del Arte, primer y segundo cuatrimestre, pp. 127-160: p. 155 / fig. 6.

VAQUERO ARGÜELLES, Lurdes et al. (2010): Museo Cerralbo. Guía. Madrid: Subdirección General de Publicaciones, Información y Documentación, p. 173.

 

Catalogación: Rebeca C. Recio Martín

 

La actual imagen de Diana responde a un montaje del siglo XIX con el que se integraron extremidades y rostro a un torso y dedos de una pequeña escultura votiva de época romana, siendo aquéllas de proporciones mayores que la original. Cuando se acoplaron las extremidades, mediante el empleo de varillas metálicas (sólo visibles mediante técnica radiográfica), la disposición original de la escultura cambió considerablemente, forzando la postura al abrir los hombros y flexionar los brazos para sostener una jabalina metálica de fabricación reciente. El brazo izquierdo original tendría una posición de caída vertical, fl0065ionado en ángulo recto para sostener un arco; mientras que el hombro derecho marca una original tendencia elevada, posiblemente para alcanzar, con la mano, las flechas guardadas en el carcaj que Diana llevaría a su espalda, quedando en la actualidad visibles las marcas correspondientes al uso de un trinchete o punzón para su eliminación. Este carcaj actualmente sólo es visible por la correa que se aprecia entre los pliegues del chitón. La parte inferior también corresponde al montaje del siglo XIX, junto al tronco lateral de apoyo que prolonga el iniciado en la escultura original.

La escultura romana respondería al tipo Versalles representando una Diana en movimiento, con carcaj y arco, muy diferente al montaje actual, casi amenazante. El tipo Versalles es copia de época de Adriano de un modelo del escultor griego Leocares del siglo IV a.C., que se reconoce en otras dianas cazadoras, como la del Museo del Louvre y, especialmente por su mismo tamaño, en el torso de la Hispanic Societyof America de Nueva York (USA) procedente de Itálica (Santiponce, Sevilla).

Juan Cabré Aguiló (1928: 26) es el único a tribuye una procedencia cluniense a la escultura de la colección Cerralbo. La veracidad de esta información es difícil de contrastar, pues desde mediados del siglo XVII se conoce la existencia de restos arqueológicos en Peñalba de Castro, algunos de los cuales fueron utilizados en la construcción de los muros exteriores del palacio de los condes de Miranda y en la fachada de la iglesia de Peñaranda de Duero (Burgos). Referencias en la última década del siglo XIX hablan de hallazgos y tesorillos que eran vendidos en el extranjero, especialmente en París; junto a los hallazgos de las primeras excavaciones de Ignacio Calvo, amigo de Cerralbo, de 1915.

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