Relojes

RELOJ DESPERTADOR INGLÉS DE PARED A PESASRELOJ INGLÉS BRACKETRELOJ INGLÉS CARILLÓNRELOJ ALEMÁN DE SOBREMESARELOJ ALEMÁN DE VIAJERELOJ ALEMÁN DE PARED CON CUCLILLORELOJ FRANCÉS DE BRONCE DORADO, DE FIGURA DE CHIMENEARELOJ FRANCÉS DE CONSOLA, BRONCE DORADO DE FIGURARELOJ FRANCÉS DE CONSOLA O SOBREMESA, DE BRONCE DORADO Y DE FIGURARELOJ FRANCÉS CON CAJA DE MÁRMOL DE SOBREMESA O CONSOLA CON ÓRGANO DE FLAUTASRELOJ FRANCÉS CON GUARNICIÓN EN PORCELANA DE SAJONIARELOJ FRANCÉS EN UN TIBOR ORIENTAL DE PORCELANARELOJ FRANCÉS MISTERIOSO DE PEDESTAL FIJORELOJ FRANCÉS MISTERIOSO COLGANTE DE CRISTALRELOJ FRANCÉS DE CHIMENEA MISTERIOSO DE FIGURARELOJ FRANCÉS DE PAREDRELOJ FRANCÉS DE VITRINARELOJ GINEBRINO DE BOLSILLO CON AUTÓMATASRELOJ DE COLGAR, DE SEÑORA

Los relojes que reunió el Marqués de Cerralbo en su colección son de una tipología muy variada, aunque todos ellos de las relojerías inglesa y francesa de los siglos XVIII al XX. Los relojes están distribuidos a lo largo del palacio en sus distintas habitaciones, colocados sobre consolas, chimeneas o mesas. Esto indica que los relojes del palacio no fueron adquiridos con un afán coleccionista sino meramente decorativo o de amueblamiento del palacio madrileño.


En la colección se hallan representados con diversos ejemplares los dos sistemas mecánicos que prevalecieron a lo largo de la historia de la relojería: el inglés y el francés. El primero se caracteriza por haber conservado el mecanismo del caracol para mantener la tensión regular en el desarrollo del muelle real, lo que les obliga a disponer de una máquina de estructura rectangular que necesariamente ha de alojarse en una caja adecuada, con suficiente capacidad interior y que se consagró en el modelo generalmente llamado bracket, en su versión de sobremesa, y que no tuvo apenas variación durante más de dos siglos. Y el sistema francés que adopta la máquina redonda, de reducido tamaño, denominada París, suprime el caracol y reduce considerablemente su volumen, lo que dio lugar al reloj de figura y a todo tipo de adaptaciones para las que no se requiriera excesivo tamaño para el alojamiento de la máquina.


Del primer grupo existen, en la colección ejemplares del XVIII con sus clásicas cajas de madera, mientras que por el contrario los franceses adoptan muy diferentes formas en los más variados materiales bronces dorados con o sin figuración, de porcelana, tanto de Sajonia como oriental, alabastro, mármol o calamina.


Cabe destacar los ejemplares del género "misterioso". Reciben este nombre porque a simple vista no se aprecia donde se encuentra alojada la maquinaria y por tanto no se comprende su funcionamiento. Y por encima de todos, el gran reloj monumental de pedestal situado en el Salón de Baile con un curioso movimiento cónico en su péndulo, invento de F. Farcot que le dio un gran prestigio en su época.

RELOJ DESPERTADOR INGLÉS DE PARED A PESAS

RELOJ DESPERTADOR INGLÉS DE PARED A PESAS

J. Wats. London. Nº 2253.
Siglo XVIII.
35 x 18 cm.
Inv. 4838.
Ubicación: Recibimiento de verano

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Esfera repuesta de bronce dorado, cuadrada, con copete semicircular, a la que sirven de adorno seis molduras fundidas del mismo metal, cuatro esquinadas en torno al sector horario que está plateado, y dos a los lados del círculo superior, donde consta el nombre del autor y un número.

El movimiento va montado entre platinas y éstas están sujetas a una jaula de cuatro columnas torneadas que rematan en una cúpula esquemática de la que pende la campana. Adornos laterales calados. Motor a pesas. 30 horas cuerda. Sonería de horas. Péndulo corto de pera, vinculado directamente al escape, que es de paletas, con rueda catalina. Una sola aguja que, dada su tosquedad, parece repuesta. Obsérvese que en el sector horario no hay divisiones de minutos sino sólo de las medias y los cuartos. El pequeño círculo dentado que está bajo la aguja, es accionable manualmente y sirve de indicador para la alarma.

Representa este modelo, conocido como “linterna” por su nombre inglés, lantern clock, el prototipo de la relojería doméstica inglesa, y es anterior a la invención y aplicación del péndulo al reloj; es decir, cuando el mecanismo regulador consistía en el foliot, un lejano precedente del volante. Estuvo muy extendido en diversos países hasta comienzos del siglo XIX, si bien se han reproducido en épocas tardías.

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RELOJ INGLÉS BRACKET

RELOJ INGLÉS BRACKET

John Taylor. London
Siglo XVIII
48 x 27 cm
Inv. 2008
Ubicación: Galería III

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997

Caja de madera lacada o pintada en castaño y oro, con motivos chinescos en el frente, tanto en la puerta como en el faldón y en la cúpula. Cuatro bellotas de bronce sirven como remates de esquinas, y cuenta con un asa abatible para el transporte manual.

Esfera con cuatro molduras triangulares de esquina en torno al sector horario y dos simétricas a ambos lados del círculo que hay en el copete, en el que se encuentra el mando de la sonería. Dos bocallaves para cargar los trenes, de marcha y sonería. Movimiento a péndulo de pera, con caracol y cuerda de tripa cada uno de los trenes, y de escape de paletas (rueda catalina), montado en platinas rectangulares, Calendario de fechas en ventanilla sobre la cifra VI.

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RELOJ INGLÉS CARILLÓN

RELOJ INGLÉS CARILLÓN

John Taylor. London.
Siglo XVIII.
58 x 34 cm.
Inv. 3168.
Ubicación: Despacho

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Reloj de sobremesa, tipo bracket, en forma de templete o capilla, con cúpula. Caja de madera de caoba, con asas laterales y aplicaciones de bronce dorado. Remates de jarrones.

Esfera metálica, con seis molduras de bronce, cifras romanas, sin segundero. Calendario de fechas, con aguja central, en circunferencia. Silenciador en un círculo del copete. Movimiento a péndulo de pera, con escape de paletas, montado entre platinas rectangulares, finamente grabada la visible, con tres trenes (marcha y sonería de horas y cuartos), con caracol y tripa. Firmado en la esfera.

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RELOJ ALEMÁN DE SOBREMESA

RELOJ ALEMÁN DE SOBREMESA

Manufactura de Augsburgo.
Siglo XVII.
34 x 21 cm.
Inv. 3115.
Ubicación: Almacenes

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Reloj alemán sin caja, posiblemente de Augsburgo, donde se concentro la producción relojera alemana durante el siglo XVII. Bronce dorado, con puentes calados y cincelados. Cuerda para 30 horas. Sonería de horas y cuartos. La esfera lateral derecha representa las horas dispuestas para el toque, según indica la aguja, y la esfera izquierda los cuartos.

Curiosamente, la campana de horas está perforada para que por ella pase el brazo del mazo de los cuartos que da en la otra.

Falta la caja que, si llegó a tener, tendría forma de torre, que fue generalizada en la época.

Según el especialista Hans von Vértele, muchos relojes alemanes quedaron en su momento sin cajas precisas, debido a la lentitud de producción de éstas por parte de los orfebres encargados de realizarlas, respecto a la más activa de los talleres de relojería locales, por lo que les afectó de lleno la escasez de bronce que sobrevino en Europa a consecuencia de la Guerra de los 30 años (1618-1648) Algunos de estos ejemplares incompletos salieron al mercado del anticuario a mediados del siglo XIX como objetos de curiosidad técnica más que como relojes en uso, puesto que la mecánica había quedado ya obsoleta con el paso del tiempo, sobre todo desde la aplicación del péndulo al reloj como elemento regulador de su marcha (1668-1675).

Tanto la peana como las esferas han sido repuestas por el último de sus restauradores, el relojero madrileño Juan José Ontalva.

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RELOJ ALEMÁN DE VIAJE

RELOJ ALEMÁN DE VIAJE

Elias Kreittmaÿr. Friedberg.
1670.
ø 9 x 4,5 cm.
Inv. 3444.
Ubicación: Despacho

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Despertador. Caja de plata calada y grabada, en la que se aloja la campana, de acero. Esfera con sector horario de plata y el centro dorado, en el que figura la numeración que corresponde a la alarma. Cifras romanas en ambos casos. Platina con puentes calados, cincelados y dorados, al estilo de Augsburgo del siglo XVII. Sonería de horas y cuartos.

Friedberg es una villa próxima a Augsburgo, en Baviera. Baillie reseña un reloj de pie de este autor, escrito Kreitymaÿr, en el Museo de las Artes de Praga, y otro de viaje en el Museo Fitzwilliam, de Cambridge.

Los relojes llamados de carroza (carriage clocks / pendules de voyage) fueron utilizados en estos medios de transporte durante largo tiempo. Cuando no eran de sonería al paso, como en este caso, solían tener la sonería forzada (a la demanda) para poder oír la hora que fuese en cualquier momento de la noche.

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RELOJ ALEMÁN DE PARED CON CUCLILLO

RELOJ ALEMÁN DE PARED CON CUCLILLO

Siglo XIX, segunda mitad.
32,5 x 18,5 cm.
Inv. VH 270.
Ubicación: Recibimiento de invierno

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Reloj de pesas, de un día de cuerda. Toca las horas con el sonido del cuco. Caja de madera y alabastro, este en las columnas situadas a ambos lados de la esfera que es de porcelana blanca.

Producción característica de la Selva Negra, que fue muy popular entre 1870 y 1910, teniendo su centro de fabricación en Furtwangen. A las horas fijas sale un cuclillo que está oculto tras una ventanilla cuando no actúa, a cantar las horas, con dos notas por cada una de ellas, sonido producido por un silbo de fuelle. Se los conoce como “relojes de cuco”, y revisten muchas formas, tanto en pared como de sobremesa, siendo estos últimos más escasos.

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RELOJ FRANCÉS DE BRONCE DORADO, DE FIGURA DE CHIMENEA

RELOJ FRANCÉS DE BRONCE DORADO, DE FIGURA DE CHIMENEA

Le Roy & Fils. París.
Siglo XIX, primera mitad.
53 x 43 cm.
Inv VH 625.
Ubicación: Salón de Confianza

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Estilo Carlos X o Luis Felipe, c. 1820-40. Caja de bronce dorado al oro molido, con grupo escultórico que representa en bulto redondo a la Virgen con el Niño en brazos, conocida como la Madona de la silla, inspirada en el cuadro de Rafael que se conserva en la Galería Palatina, de Florencia, y cuya imagen fue muy reproducida en estampas de devoción durante todo el siglo XIX. En el zócalo sobre el que se alza ese grupo hay un medallón central con tres angelitos y dos adornos laterales en el frente, así como otros elementos decorativos de esquina con veneras y motivos vegetales. En la esfera, de metal plateado, consta la inscripción de autoría: “Le Roy & Fils, Hers du Roi à París”. Máquina París, redonda, a péndulo, de 8 días. Escape de áncora. Sonería de horas y medias sobre timbre.

Este género de obras, en razón de su tema, se produjeron especialmente para atender una demanda, si no muy amplia sí consistente, por parte de alguno conventos de órdenes femeninas o instituciones religiosas que tenían así, junto a la hora, un asunto de devota contemplación.

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RELOJ FRANCÉS DE CONSOLA, BRONCE DORADO DE FIGURA

RELOJ FRANCÉS DE CONSOLA, BRONCE DORADO DE FIGURA

Mediados del siglo XIX.Época Luis Felipe.
58 x 46 cm.
Inv. 4548.
Ubicación: Sala de las Columnitas

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Caja de bronce dorado y pavonado. El reloj tiene la esfera de metal plateado, con superficie guilloché. Su máquina es París redonda, a péndulo, de 8 días cuerda, con sonería de horas y medias sobre timbre. Zócalo rectangular con adorno vegetal cincelado en la parte inferior, que hace a la vez de faldón y de patas. Sobre él se desarrolla la escena, inspirada en un episodio narrado por Walter Scott en una novela romántica El anticuario (1816).

Sir Arthur Wardour, su hija y el mendigo Edie Ochitrie son sorprendidos por la marea alta y se encuentran aislados en una roca, a punto de ser cubierta por las aguas. Dominado por el pánico, el aristócrata ofrece al viejo vagabundo todo el oro que desee si les ayuda a salir de tan apurado trance.

Una de las fuentes de inspiración para los escultores que realizaron cajas de reloj en bronce dorado, en los estilos Imperio y Restauración, en Francia, fue la Pintura, siendo numerosos los casos que lo atestiguan. No es improbable, por tanto, que esta escena proceda originariamente de algún cuadro romántico de la escuela escocesa.

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RELOJ FRANCÉS DE CONSOLA O SOBREMESA, DE BRONCE DORADO Y DE FIGURA

RELOJ FRANCÉS DE CONSOLA O SOBREMESA, DE BRONCE DORADO Y DE FIGURA

Primera mitad del siglo XIX. Época Carlos X.
47 x 36 cm.
Inv. 4138.
Ubicación: Saloncito Imperio

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997. P. 23.

Caja de bronce dorado, formada por un zócalo rectangular en dos cuerpos, el superior con bajorrelieve frontal que representa una escena de caza en la que los corzos son perseguidos por perros y a la zaga va Diana con un arco y flechas. En la parte superior se materializa este mismo asunto con figuras de bulto redondo. La de la diosa, ya en reposo, apoya el brazo derecho en ara en la que se aloja el movimiento, sosteniendo una cuerna en la mano, mientras que con la otra mantiene vertical el arco. Un perro sentado parece estar atento y alza una pata delantera al otro lado del ara, sobre la que hay un pájaro muerto entre unas ramas de roble. La esfera tiene las cifras arábigas en cartuchos de porcelana, y el centro calado con seis agujeros, por dos de los cuales asoman los bocallaves. Movimiento París redondo, a péndulo, de 8 días cuerda. Sonería de horas y medias sobre timbre.

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RELOJ FRANCÉS CON CAJA DE MÁRMOL DE SOBREMESA O CONSOLA CON ÓRGANO DE FLAUTAS

RELOJ FRANCÉS CON CAJA DE MÁRMOL DE SOBREMESA O CONSOLA CON ÓRGANO DE FLAUTAS

Manufactura Brocot.
Francia, segunda mitad del siglo XIX.
Mármol blanco, tipo Carrara o Macael, alabastro, bronce dorado.
Esculpido, fundido, cincelado.
100 x 62 x 27 cm.
Inv. 1779.
Ubicación: Galería I

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Catalogación: Carmen de Arechaga y Rodríguez-Pascual.

El reloj, que se encuentra sobre una pilastra central, es de forma circular y de doble esfera con numeración romana y finas saetas. El segundero se mueve con el péndulo posterior. La maquinaria es un movimiento París redondo, de escape visible, producto de la manufactura Brocot del siglo XIX. Péndulo largo con lenteja circular y sonería de horas y medias, (según descripción de Luis Montañés).

El interior de la base alberga una caja de música, actualmente inoperante, con rodillo de madera y púas metálicas que pulsan un teclado de metal que hace sonar una colección de flautas. En el lateral derecho existe un orificio para encajar la llave de la caja de música y detrás sobresale la palanca de freno.

En el conjunto ocupa un lugar destacado un trofeo compuesto por instrumentos musicales: un violín, un corno, una lira y una partitura; fajados por una cinta que arranca de una lazada plisada y se remata en dos borlas. El trofeo y las rejerías laterales se apoyan en un otomán rojo que tapa, a su vez, la caja de música.

El cuerpo inferior, de laterales curvos, se decora con un bajorrelieve de alabastro con putti que juegan y tañen distintos instrumentos. Estos bajorrelieves, alegoría de la música, son de diseño rococó del XVIII, y se reutilizan posteriormente ya que se siguen conservando los moldes y la estética decimonónica permite todo tipo de mezclas.

A ambos lados de la pilastra estriada con la esfera del reloj se levantan dos templetes formados por tres columnas jónicas de mármol negro, que soportan dos entablamentos redondos, y que albergan dos esfinges aladas y sentadas. Dichos templetes sostienen sendas esferas: la una terrestre y la otra un armilar. En los laterales de la pilastra central se conserva un trofeo musical de bronce, y sobre la misma se encuentra un capitel corintio invertido, en bronce, que sostiene un jarrón de mármol con aplicaciones metálicas, rematado por un águila. Tanto el capitel como las esfinges y el águila son de inferior calidad a la del conjunto, lo que nos hace pensar que son piezas repuestas, y que en su lugar existieron otras alegorías.

El conjunto corresponde a la estética tardo Imperio del siglo XIX, pero puede confundirse con el de la época Luis XVI, a la que lo atribuye Montañés. En él se funden elementos de la Antigüedad clásica griega y romana con reminiscencias del siglo XVIII.

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RELOJ FRANCÉS CON GUARNICIÓN EN PORCELANA DE SAJONIA

RELOJ FRANCÉS CON GUARNICIÓN EN PORCELANA DE SAJONIA

Primera mitad del Siglo XIX.
88 x 32 cm. Candelabros: 58 x 39 cm.
Marca en azul X / . / C.
Inv. 616 – 618.
Ubicación: Salón Chaflán

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Composición barroca con figuras situadas escalonadamente en su estructura. Porcelana policromada. Está compuesto por dos piezas: el reloj propiamente dicho y el zócalo. Tiene un escudo de armas de las casas reales de Polonia y Sajonia, pintados en dos cuarteles. Hay un águila con corona imperial, la alegoría de Marte y cinco figuras más, representando cada una de ellas, sentadas sobre una especie de cúpula, la Historia de la Fama. Esfera de porcelana blanca. Movimiento París redondo, a péndulo, de 8 días de cuerda. Sonería de horas y medias sobre timbre.

Los candelabros están formados por sendas figuras de mujer sosteniendo cuernos de la abundancia que incluyen los mecheros, sentadas sobre un pedestal que ostenta también escudos de armas.

Las águilas corresponden a las armas de los reyes de Polonia y los caballos a los grandes Príncipes de Lituania. La dinastía de Sajonia ostentaba ambos títulos y este escudo debe corresponder a los reyes Augusto II y III, cuyos reinados abarcan desde fines del siglo XVII a los comienzos del siglo XVIII.

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RELOJ FRANCÉS EN UN TIBOR ORIENTAL DE PORCELANA

RELOJ FRANCÉS EN UN TIBOR ORIENTAL DE PORCELANA

Siglo XIX. Época de Napoleón III.
117 x 50 cm.
Inv. 1739.
Ubicación: Galería I

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

La fórmula del reloj-tibor se puso de moda durante el II Imperio, tal vez por la facilidad de importar estos objetos de porcelana oriental desde Indochina. En el presente ejemplar, además de una peana de rocalla, de bronce dorado, tiene dos sirenas niñas en el arranque de las asas y remata con dos putti abrazados, sobre la tapa, que es abovedada con forma bulbosa. El reloj, con bisel de bronce, es una máquina París de 8 días, con sonería de horas y medias. En cuanto al tibor, luce una rica policromía en tonos azules, rosas, grises y dorados, principalmente.

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RELOJ FRANCÉS MISTERIOSO DE PEDESTAL FIJO

RELOJ FRANCÉS MISTERIOSO DE PEDESTAL FIJO

F. Farcot "Péndulo cónico" de F. Farcot Cíe. Des Marbres onyx d’Algerie. París.
Hacia 1870.
Bronce de Bardedienne.
Pedestal 143 x 80 cm. Altura total 3,01 m.
Inv. 2495.
Ubicación: Salón de Baile

Bibliografía:
MONTAÑÉS, L.: "Relojes misteriosos", II, en ANTIQVARIA, n" 128, mayo 1995.
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Reloj monumental, con figura de bronce plateado, de Bardedienne. Esta figura de una joven, con atuendo clásico, tiene el brazo derecho alzado para sostener un péndulo –que no es el que regula el reloj-, el cual termina en un globo de color azul oscuro, con estrellas doradas, por debajo del cual sale un apéndice en forma de punzón que sigue el movimiento de rotación que le imprime una saeta montada sobre un disco de bronce dorado, efectuando así un movimiento circular en la base y cónico en su trayectoria. El movimiento, esqueleto, está montado tras una platina calada, al centro del sector horario, en metal dorado con cifras romanas lapidadas.

El movimiento y la esfera de esta pieza están bastante separados entre sí como para que no quepa la sospecha de que la transmisión tenga que ver con la figura. En efecto, el reloj tiene su propio péndulo, dentro del pedestal. El eje de péndulo visible va directamente al rodaje sin escape intermedio alguno. En el extremo hay una cruceta en forma de aguja de segundero que en su giro produce un impulso circular al estilete en que termina el péndulo, inmediatamente bajo el globo celeste del que forma parte. La velocidad de giro y, por lo tanto, la sincronización de éste, va determinada por la longitud del péndulo. Por otra parte, la suspensión de éste es del sistema "cardan", con el fin de permitir el mencionado movimiento circular.

Tardy, en "La pendule français" reproduce la fotografía de otro ejemplar similar, propiedad del First National Bank, de Nueva York, con calendario en otra esfera también frontal.

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RELOJ FRANCÉS MISTERIOSO COLGANTE DE CRISTAL

RELOJ FRANCÉS MISTERIOSO COLGANTE DE CRISTAL

Henri Robert. París. Horloge mysterieuse. Brévété.
Siglo XIX, segunda mitad (1878).
ø 80 cm .
Inv. 3155.
Ubicación: Despacho

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Reloj pensado para reclamo de escaparates de relojería, muy posiblemente. Su autor presentó el prototipo en la Exposición de Productos Franceses de 1878, en París. En él no se advierte la presencia de mecanismo alguno ni conexión con elementos eléctricos externos que, por otra parte, no existen.

Consiste en un gran círculo de cristal con el horario esmerilado y dos agujas con una estrella en sus apéndices, de metal blanco. Colgado de dos cadenas, su colocación frontal al escaparate de un establecimiento de relojería (comercio o taller) atraería la curiosidad del paseante por lo misterioso de su funcionamiento.

En su momento se escribió de él que era un reloj para excitar la curiosidad, pues por mucho que se fije en él la atención, no se ve más que un cristal transparente, sobre cuya superficie se mueven dos agujas, minutero y horaria, como en cualquier otro reloj; pero sin que se advierta allí nada que revele la existencia del mecanismo que determina la marcha de las agujas. Se descarta el sistema eléctrico, a pesar de que cuelga de unas cadenas, porque no hay conexión entre el borde de éstas y el eje de las agujas. El misterio parece impenetrable.

La admiración sube todavía de punto cuando se puede comprobar cómo esas agujas libres , dispuestas en el cristal que las aísla, pueden girar en uno u otro sentido, alrededor del limbo de la esfera, empujándolas con el dedo, todo el tiempo que se quiera, y en cuanto cesa esa acción y se las deja en libertad, vuelven ellas solas a señalar, no la hora en que antes estaban sino la actual, después del tiempo transcurrido, cualquiera que ésta sea, continuar su movimiento regular y uniforme.

Cada una de las agujas de este reloj lleva en sí misma el mecanismo motor, viniendo a formar solas o entre ambas una especie de balanza equilibrada de brazos desiguales, en la cual el mecanismo de relojería no tiene otro objeto que desplazar el centro de gravedad del sistema a la velocidad conveniente para que una aguja señale la hora y la otra el minuto, independientemente entre sí. En cuanto a la puesta en hora, se realiza manipulando un botón a propósito situado en el envés de la cola de las agujas, y separadamente en la horaria y el minutero.

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RELOJ FRANCÉS DE CHIMENEA MISTERIOSO DE FIGURA

RELOJ FRANCÉS DE CHIMENEA MISTERIOSO DE FIGURA

Anónimo.
Siglo XIX, segunda mitad.
64 x 18 cm.
Inv. 1628.
Ubicación: Galería II

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Bronce, mármol rojo oscuro con vetas blancas y metal plateado. Esfera de cristal. Consiste en una peana con la figura de pie, en escultura modernista, de una joven que sostiene en su mano levantada a la altura de su cabeza una varilla en la que se apoya un péndulo, en cuya parte superior está la esfera totalmente transparente de cristal y en la inferior una bola o globo con la máquina. En el exterior de este aparece un monograma con las letras L M.

El movimiento es París redondo, de 8 días cuerda. No tiene música ni suena a ninguna hora por lo que se le considera mudo.

Este reloj es de excepcional rareza, y no se ha visto referenciado en ningún repertorio. Es inconcebible que el autor no haya firmado una obra así, uno de los más singulares relojes misteriosos de que tenemos noticia. Tal vez no tuvo mucho éxito en su comercialización, por lo delicado de su funcionamiento.

Pertenece al género de los relojes llamados de Diana, en los cuales el movimiento se aloja en una esfera o globo (celeste) en el que suele estar inserta la esfera propia del mismo. Pero esta vez el ingenioso inventor ha querido que la esfera plana (la horaria) esté aislada, arriba, y que sea de cristal transparente, con sus dos agujas. No se ve vinculación alguna con el movimiento del reloj; realmente no hay más que la oscilación que se produce por el mismo vaivén del péndulo en un minúsculo mecanismo de minutería ubicado en el eje de las agujas, donde un contrapeso es movido acompasadamente por las oscilaciones de aquél y hace que un trinquete vaya pasando los dientes de un mecanismo de minutería, capaz de hacer moverse a sus respectivos ritmos a ambas agujas. Sin lugar a duda, los historiadores de la relojería le deben un estudio a este ingenioso mecanismo horario.

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RELOJ FRANCÉS DE PARED

RELOJ FRANCÉS DE PARED

Circa 1840/1850. Estilo Luis XIV.
120 x 51 cm.
Le Faucheur (en cartucho de porcelana).
Amant à París (en la platina).
Inv. 3884.
Ubicación: Comedor de Gala

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Caja de madera con marquetería Boulle ¹ bronces dorados. Esfera de bronce con cartuchos de porcelana (12 para las horas, en números romanos) Los minutos aparecen recorriendo la esfera por la parte más externa grabados en el bronce en números arábigos.

Superficie cuajada de labor Boulle de latón segueteado y aplicado. Adornos barrocos de bronce dorado en todo el entorno, marco de la puerta, que adopta la forma sinuosa de la caja, con dos grupos escultóricos, uno de una ninfa que ostenta en la mano izquierda un libro en el que se lee VIDES PRESENTEM FUTURAM COGITA; figura sentada con el brazo derecho levantado, ante una cigüeña. En el remate, sobre la reducida cúpula, un dios Cronos sentado sobre el mundo y empuñando una guadaña.

Movimiento París cuadrado, a péndulo, de 8 días, con rueda contadera para la sonería, sobre timbre.

Originariamente debió contar con el complemento de una ménsula, sobre la que apoyaría, adosado al muro, pues este tipo de relojes fueron siempre murales. A falta de ella, su utilización pasa a ser de chimenea o consola.

¹ El decorado Boulle, denominado así por el ebanista que lo creó, André-Charles Boulle (1642-1732), en época del Rey Sol, consiste en efectuar una incrustación de latón, zinc o cobre sobre una superficie de concha, cortando con segueta a la vez las dos placas de estos materiales y utilizando alternativamente cada una de ellas para efectuar el ensamblado y conseguir el cambio de color, de forma que se vuelven a unir, con diferentes materiales, la silueta positiva y negativa del recorte efectuado. Además del aspecto metalizado que adquiría el exterior, se realizaban, en los relojes, las composiciones del tipo de sombras chinescas del interior, es decir, la cara visible de la tapa posterior y el suelo, éste con perspectiva de juego de damas. Todo ello era realzado con elementos de bronce fundido, en diversos lugares: patas, contorno de la caja y base de ésta, marco de la portezuela, remate, etc. En realidad, el reloj se hacía perdonar así el haber dejado de tener caja enteramente metálica, y se aprovechó esta variante decorativa para aumentar su tamaño.

Durante la última fase de la Restauración y particularmente en el II Imperio, se recuperó y desarrolló la Escuela Boulle, produciéndose muchos muebles de los estilos Luis XIV y Luis XV, entre los relojes de pared, de pie y de colgar, como es el de este caso.

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RELOJ FRANCÉS DE VITRINA

RELOJ FRANCÉS DE VITRINA

Siglo XIX, circa 1830.
155 mm.
Inv. 2060.
Ubicación: Galería III

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Caja esmaltada, en forma de lira. Reloj de vitrina (objet de vertu), de manufactura vienesa, con movimiento ginebrino de escape de cilindro. Caja de latón dorado en forma de lira, totalmente cubierta de pintura al esmalte con temas vegetales sobre fondo azul claro en el anverso y reverso así como tres medallones en óvalo con figuras femeninas, en la peana, de tipo custodia, que lleva también contraesmalte. Laterales cincelados, y remate con una figura de niño de bronce dorado que porta una antorcha.

La esfera está formada por un paisaje en el que hay un reloj de torre cuyas agujas se mueven al dar cuerda, pero lo que marca la hora son unas cifras en cartucho pasantes por una ventanilla practicada arriba. En la parte posterior, bajo una tapa circular esmaltada, con escena mitológica, están los bocallaves.

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RELOJ GINEBRINO DE BOLSILLO CON AUTÓMATAS

RELOJ GINEBRINO DE BOLSILLO CON AUTÓMATAS

Manufactura: Robert Brandt & Cie.
Siglo XIX, primera mitad.
ø 50 mm.
Segundos independientes.
Inv. 2400.
Ubicación: Galeria I

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Reloj lepine suizo, de oro de 18 qts., con guardapolvo también de oro. Cuerda a llave. Decoración guilloché de grano de avena en la tapa. Canto gallonado. Esfera de porcelana blanca, con segundero central, de salto. Movimiento de escape dúplex montado en seis puentes acodados al borde y uno pequeño al centro, dorados.

Este reloj fue regalado al Marqués de Cerralbo por D. Carlos VII, según consta en carta autógrafa que conserva el archivo del Museo. (Inv. Gral. 6320 y R 603 del Archivo) en la que se indica que el reloj fue utilizado por el Archiduque Fernando de Austria en las guerras contra Napoleón.

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RELOJ DE COLGAR, DE SEÑORA

RELOJ DE COLGAR, DE SEÑORA

Siglo XIX. Viena (máquina ginebrina).
45 x 38 cm.
Inv. 2406.
Ubicación: Galería I

Bibliografía:
MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997. P. 53.

Caja de metal esmaltado, con forma ovoide. Esfera de latón dorado, esmaltada con motivos vegetales. La decoración, en pintura de esmalte, representa a las tres Parcas (eran divinidades romanas que se correspondían con las Moiras griegas. Eran tres, Atripo, Cloto y Láqueris, y mediante un hilo regulaban el nacimiento y la muerte de los humanos. Hilado por la primera, enrollado por la segunda y cortado por la tercera. Esta es la escena representada aquí), en la parte exterior de la cubeta, con entorno de ancha orla de motivos vegetales serpenteado en negro sobre fondo azul. El contraesmalte, también polícromo, lo forma una escena en la que se representa a Diana cazadora acariciando a un cervatillo.

El reloj es una máquina ginebrina extraplana, de escape de paletas, con puente de volante calado y cincelado, con caracol y cadena, una fabricación anacrónica para su época, pero que responde al deseo del orfebre que realizaba estos montajes simulando modelos de reloj de los siglos XVI y XVII, puestos de moda mas bien como objetos de vitrina en la Viena imperial.

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